“Sauvignon Blanc” se convierte en el tercer videoclip oficial de “LUX”, después del impacto de “Berghain” y “The Pearl”, y llega en un momento en que el disco sigue escalando listas y reforzando la posición de Rosalía como una de las voces centrales del pop global. El tema, una balada de corte emocional y tempo contenido, explora la idea de renunciar a la riqueza material a cambio de una intimidad afectiva radical, un motivo que el nuevo clip traduce en imágenes de desierto, fuego y purificación.
El lanzamiento se acompaña de un single digital con versiones instrumental y a cappella, pensado tanto para oyentes que quieren profundizar en la producción como para creadores que trabajan con remezclas y reinterpretaciones.
El videoclip está dirigido por Noah Dillon, fotógrafo y cineasta responsable también de buena parte de la estética blanca y casi etérea asociada a esta era de “LUX”. La pieza muestra a Rosalía tumbada en un paisaje desértico, aparentemente derrotada, hasta que una presencia invisible la rescata y la devuelve a la verticalidad, en paralelo a la progresión emocional de la canción.
Según la descripción difundida por su entorno, la “intimidad emocional y espiritual” se presenta como la auténtica moneda de cambio del relato, frente a los símbolos de lujo que aparecen para ser literalmente consumidos por las llamas. El plano final, con un coche ardiendo mientras suena el verso “My light / I will take it / with the Rolls-Royce / that I will cremate”, resume esa voluntad de quemar una cierta idea de éxito para reivindicar otra escala de valores.
El estreno del vídeo de “Sauvignon Blanc” llega en un contexto especialmente cargado para Rosalía: la artista será portada de la edición de primavera de Vogue Estados Unidos y actuará en directo en la gala de los BRIT Awards el 28 de febrero de 2026. Al mismo tiempo, calienta motores para el arranque de la gira mundial de “LUX”, que comenzará el 16 de marzo en Lyon, pasará por Barcelona en abril y cruzará después a Norteamérica y Latinoamérica.
En este marco, el videoclip funciona como pieza clave para fijar el imaginario visual de la era “LUX”: blanco, desierto, fuego controlado y una puesta en escena que combina vulnerabilidad y control absoluto de la imagen.








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